Entre
los dos sexos existen diferencias evidentes, tanto en el plano
físico, psíquico, emotivo, temperamental, sentimental
y hasta en el plano intelectual. Esto no es cuestión de
machismo ni nada por el estilo. Papá Dios nos hizo hombres
y mujeres, complementos unos de los otros; esta es la realidad.
Con todo esto resulta difícil, (al menos a mí) dar
una definición exacta de los que es madurez.
Muchos, sobre todo muchas, creen que madurez es dejar de gustarte
jugar a los patrulleros y bandidos, dejar de tirar taquitos, dejar
de jugar a los escondidos o al viejito pega-pega, dejar de andar
en grupos para comenzar a caminar con la nariz levantada, meneando
no se que, hablar de temas profundos como la realización
personal, los conflictos entre generaciones, personalidad y elegancia.
Por supuesto, para el sello de madurez es necesario tener un novio
o una novia, y si es mayor, mucho mejor.
Difícilmente podrás encontrar una jovencita con
un novio de su misma edad. Eso sería perder una pila de
puntos.
Pareciera
que la madurez es lo que va por fuera, lo que importa a los demás,
lo que impresiona. Y por eso ocultamos lo mejor de nosotros: nuestro
corazón de niño.
Pero
lamentablemente las personas que siguen estas directrices en sus
vidas no son más que marionetas que dejan que otros decidan
lo que tienen que hacer, decir, vestir y como vivir. Puede ser
que sean muy bellas, pero tristemente son marionetas.
Y
sin embargo esos, "LOS GRANDES",
los que no necesitan de los demás para ser ellos mismos,
los que visten lo que les asienta aunque esté pasado de
moda; los que dicen lo que sienten, no lo que agrada; los que
actúan por convicción y no por temor; los que viven
tan libres que no temen entregar sus vidas por algo o alguien
que lo merezca. Son esos locos que se atreven a dejarlo todo por
poder contemplar lo inmenso de un amanecer, lo cándido
de un botón que lucha por abrirse, o a un niño que
troca su llanto en sonrisa con tan solo la caricia de su madre.
¿Qué
es madurez, pues?
Sin ninguna pretensión de sabio digo que:
MADUREZ
ES NO PERDER NUNCA LA CAPACIDAD DE ASOMBRARSE.
¿Qué
quiere decir esto, estar toda la vida con la boca abierta?
No, no es esto. Asombrarse es dejarse tocar por lo que nos rodea,
estar despiertos ante lo que nos pasa, ser sensibles, no acostumbrarse
ni resignarse, no ser repetitivos, no tener ni archivos ni respuestas
aprendidas, saber reírse, incluso de nosotros mismos. En
fin, madurez no es mas que cumplir el mandato del MAESTRO:
SEAN NIÑOS.
Julio
Alberto Fernández Triana. sdb